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Capitulo 10: La Noche de los Humanos

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Video: N9tU8Ei9DvQ Lineas principales: Benjamin, Isaac, Petyr (flashback 1541), Lex, Lunaria


I. La Perspectiva del Que No Tiene Colmillos

Hay una verdad que los vampiros olvidan con rapidez: el miedo real no es el que siente la criatura inmortal que carga la historia del mundo en sus venas. El miedo real es el del hombre que mira a esa criatura desde la distancia de un parpadeo y sabe que si se equivoca en una sola palabra, en un solo gesto, no va a haber segunda oportunidad.

Juan lo descubrio esa noche al ponerse en la piel de Isaac por primera vez.

"Lo unico que senti fue miedo. En ningun momento me senti comodo, tranquilo, ni fuera de problemas."

Como vampiro nunca habia sentido eso. Como vampiro, el peligro es un calculo: cuanta sangre tienes, cuantos dados lanzas, cuantos exitos necesitas. Como humano, el calculo no existe. Solo existe la certeza fria de que de un solo golpe puedes morir.

Esa diferencia lo cambia todo.


II. Recapitulacion: Lo Que Paso en el Eliseo


La galeria — un Eliseo donde los humanos son el festin

La noche anterior, Benjamin e Isaac habian ido a la galeria de Leon Benedetti. Lo que encontraron fue una trampa con pretensiones esteticas.

El arte era extrano. Cuadros de motivos biblicos mezclados con instalaciones contemporaneas de cuero y metal, y en el centro de la sala, una fuente que parecia flotar: sangre corriendo de arriba abajo en un toroide perfecto, desafiando la fisica, trivializando el horror. La gente en las mesas de banqueteria bebia vino tinto o algo que lo imitaba muy bien.

Benjamin habia llegado escondido detras de un pilar, tratando de ubicar a un Tremere. Isaac lo habia encontrado ahi, nervioso, y juntos habian intentado escabullirse hacia el callejon. Ahi estaba Nicolas, ofreciendo un cigarrillo, y el arte macabro de las paredes y el olor dulce y abierto de la galeria habian hecho el resto. Los tres fumaron. Isaac se fue en volada rapidamente — el arte, el ambiente, algo en el aire les pesaba en la conciencia de formas distintas a los tres.

Entonces aparecieron el Malkavian y el Toreador cortandoles el paso.

Usaron sus poderes sin advertencia, sin disculpa. Una orden invisible que se clavaba detras de los ojos y hacia que las piernas obedecieran antes que la mente. Adentro. Ya. Y los tres entraron.

Leon Benedetti estaba dentro. Vieron como agarro a Nicolas del cuello — no con las manos, sino con una presion que subia desde la base de la garganta — y lo levanto. Las garras se enterraron en la piel y la sangre empezo a correr por el brazo hacia abajo, descendiendo lentamente sobre la manga de la camisa de Benedetti, que se la llevo a los labios con la misma calma con que un sommelier huele una copa antes de decidir si sirve.

Les dijo al resto que consumieran del festin disponible.

El Malkavian se acerco a Benjamin. Le hablo en su lenguaje particular, que no era exactamente un lenguaje sino una frecuencia, y le puso un cuchillo en la mano.

"Tu sabes como se hace esto."

Benjamin sabe como se hace. Su familia lleva generaciones sabiendolo. Se corto el brazo con precision — no demasiado profundo, no demasiado superficial — y lleno una copa. Despues hizo lo mismo con Isaac, que no hubiera sido capaz de hacerlo solo. La copa para el Toreador. La sangre de Isaac era la segunda copa.

Despues de que los vampiros consumieron, Benjamin e Isaac se movieron hacia una esquina y se hicieron lo mas pequenos posible. Benjamin vio que en la puerta habia un Tremere haciendo movimientos raros con las manos — gestos medidos, concentrados, como si construyera algo invisible en el umbral. Benjamin dedujo que era una barrera magica. Para confirmar la teoria, pidio pizzas a domicilio.

El repartidor llego. El Malkavian y el Toreador lo filetearon en la puerta de entrada.

Benjamin e Isaac agarraron las cajas que cayeron al suelo y salieron corriendo.

Luis aparecio cuando ya se escabullian. Pregunto por Yolanda.

"No estoy ni ahi con esa perra", dijo Benjamin, y Luis se fue furioso a buscarla.

Llegaron al Loft. Se encerraron en una pieza. Comieron las pizzas del suelo. Isaac se quedo dormido pensando que, si bien queria escapar de todo eso, la alternativa era la calle y la calle tampoco era una opcion.

Benjamin se quedo despierto, cuidandolo.

Cuando Isaac desperto, ya los recuerdos de la noche se habian vuelto nebulosos. Como si la galeria no fuera un lugar sino una fiebre. Como si Nicolas no hubiera estado levantado en el aire con la sangre corriendo por el brazo de un vampiro antiguo, sino que todo eso fuera el residuo de una fiesta de perversion cuica donde alguien le habia chupado algo en la oscuridad y era mejor no hablar de esas cosas.

Asi funciona la Mascarada desde adentro. No borra el recuerdo. Lo distorsiona hasta que el cerebro prefiere la version que no obliga a tomar decisiones imposibles.

Benjamin, en cambio, recordaba todo. Benjamin siempre habia recordado todo. Era el unico en el grupo que no tenia el lujo del olvido.


III. El Loft, de Dia


Los mortales en el Loft — tension silenciosa tras la desaparicion de Yolanda

Es de dia. Los vampiros duermen en cualquier lugar oscuro que hayan encontrado antes del amanecer. Los humanos del Loft se despiertan con la luz del sol entrando por las ventanas y con la sensacion de que algo en el aire ha cambiado pero nadie sabe exactamente como nombrarlo.

Luis llego del hospital. Tenia cara de afligido — Yolanda le importa, y Yolanda desaparecio esa noche. Esta intima con el de una forma que ninguno de los otros residentes del Loft comprende del todo, una intimidad que funciona como una cadena que tira desde adentro.

Nicolas estaba cruzado de brazos, dando la espalda a Luis. Amurrado. El tipo de silencio que se construye ladrillo a ladrillo cuando el dolor no tiene salida directa.

Isaac estaba sentado con cara de pavo — el semblante particular del que estuvo en un lugar extrano la noche anterior y todavia no termina de decidir si lo que recuerda paso de verdad.

Benjamin leyo la sala con la precision de quien lleva anos aprendiendo a sobrevivir en habitaciones peligrosas: Nicolas es el mas incomodo. Luis es el mas cercano a Yolanda y por eso este momento lo destroza. Isaac es el mas desconectado, el mas expuesto, el que mas necesita que alguien lo sostenga sin que lo note demasiado.

Nicolas exploto primero, como siempre.

"Como sabemos que tu no le hiciste algo a Yolanda?"

Benjamin no levanto la voz.

"Porque lo primero que hice fue avisarle a Isaac para que viera lo que estaba pasando. Si hubiera querido, la hubiera dejado salir a la calle."

Nicolas se levanto, camino hacia la ventana, la ira cruzandole el cuerpo de lado a lado sin encontrar donde aterrizar. Luis solto la frase que lo define en este momento:

"Hay gente que no sabe perder."

Pregunto a Nicolas si Benjamin tenia algo de razon. Nicolas no respondio. Luis dijo que iba a ir a ver a Yolanda y salio.

Benjamin e Isaac se quedaron solos. La habitacion estaba quieta con esa quietud que no es paz sino ausencia.

Isaac miro a Benjamin y dijo lo que llevaba horas pensando en voz muy baja:

"Entre ver estas estupideces o estar en la calle, muchas opciones no tengo."

Los dos acordaron investigar por su cuenta. Sin vampiros. Sin vampiros como guia, sin vampiros como escudo, sin vampiros que les explicaran las reglas de un juego donde los humanos siempre son las fichas y nunca los jugadores.

Era la primera decision que tomaban como propietarios de su propia historia.


IV. Nueva Babilonia, 1541 — La Ciudad Que Ardia


Nueva Babilonia en llamas, 1541 — los hijos de puta la quemaron

El pasado llega sin avisar. Llega en el momento en que el presente se vuelve demasiado estrecho para contener todo lo que Petyr es, y entonces la memoria abre sus propias puertas.

En 1541, en la ciudad que los espanoles llamaban Nueva Babilonia, Fray Hernando de la Noche se levanto desnudo de la cama y camino hacia la puerta sin decir nada. La luz de la luna lo recortaba desde atras, su silueta marcada por cicatrices y deformidades Nosferatu que no son fealdad sino biografia: cada marca, una historia; cada malformacion, una decision tomada en algun momento de los siglos. Petyr, en ese momento, vio belleza en eso. Una belleza que no pide permiso ni busca aprobacion.

La luz de luna se volvio anaranjada.

Fray Hernando miro hacia afuera y dijo tres palabras.

"Los hijos de puta la quemaron."

Y salio.

Petyr lo siguio. Y vio Nueva Babilonia ardiendo.

No era un incendio pequeno. Era el tipo de incendio que una ciudad colonial no sobrevive: llamas lamiendo las maderas de los edificios desde abajo, humo negro subiendo en columnas hacia el cielo de luna llena, el crepitar constante de lo que habia tardado anos en construirse consumiendose en horas. En las calles habia siluetas corriendo — algunos humanos huyendo, algunos con antorchas todavia en la mano.

Fray Hernando no necesito mucha explicacion.

"Esta es una forma de atentar contra la Camarilla y todo lo que construimos con los humanos de aca. Se metieron con nuestro rebano, Petyr."

El Sabbat. Siempre el Sabbat. La faccion que no construye, que solo destruye, que considera la Mascarada una debilidad y los rebanados humanos una ofensa a la dignidad vampirica. Cuando no pueden ganar de frente, queman.

Petyr escucho un nombre entre las llamas — Gael — y la confusion lo hizo vacilar un segundo. Fray Hernando corrigio: no era Gael a quien buscaban. Era Galaz. El viejo aliado. El Nosferatu que tenia sus propias historias de siglos y que esa noche estaba en alguna parte bajo las ruinas de la ciudad en llamas.

Empezaron a buscar.


V. El Raton Que Guia a los Muertos

Petyr corrio por el bosque en los bordes de Nueva Babilonia, alejandose del calor de las llamas pero sin perder de vista la luna entre las ramas. Dos exitos en la tirada de alerta: suficiente para orientarse en la oscuridad, suficiente para no perderse en el panico que el fuego amenazaba con desatar en su interior.

Los vampiros Nosferatu no nacen con el miedo al fuego. Lo aprenden. Lo aprenden de la misma forma en que aprenden todo lo que saben sobre la supervivencia: a traves de la experiencia de casi no sobrevivir.

Y entonces, en medio del sendero, un raton de campo.

Estaba parado sobre sus patas traseras, las patas delanteras extendidas hacia adelante, justo en el centro de un rayo de luna que lo convertia en algo mas grande de lo que era. Petyr se detuvo. Se agacho. Ofrecio la mano.

El raton se subio, estuvo un segundo quieto en su palma, y luego salto al suelo y empezo a correr.

Petyr intento atraparlo — se lanzo de estomago, lo cerco con ambas manos, lo tuvo un instante — pero el raton se escurrio entre sus dedos, se trepo por su brazo, llego a sus hombros, se colgo de los tres pelos que le quedaban en la cabeza usando cada uno como una liana y salto al suelo de nuevo. Se puso a correr hacia adelante.

Petyr entendio lo que el raton le estaba diciendo sin palabras: sigame.

Lo siguio. El raton miraba hacia atras cada pocos metros, confirmando que Petyr venia, y luego volvia a correr. Asi, animado por una criatura de campo que no tenia ninguna razon para guiar a un muerto viviente a traves de un bosque en llamas, Petyr llego a una estructura en la periferia de la ciudad.

Ahi estaba la viga.


VI. La Viga Ardiente


Petyr levanta la viga ardiente para salvar a Galaz — Nueva Babilonia, 1541

Un bidon de madera de un metro de ancho, cinco o seis metros de largo, varios cientos de kilos. En ascuas — no en llamas vivas todavia, pero el fuego amenazaba desde atras, crepitando en las maderas del edificio colapsado, y el calor era suficiente para hacer que la sangre en las venas de Petyr se sintiera como hielo.

Debajo de la viga estaba Galaz.

Terriblemente estirado. Con los brazos fracturados. La postura del que no cayo sino que fue aplastado, del que recibio el peso entero de una estructura sobre el cuerpo y ahora vive — si eso puede llamarse vivir — en el espacio imposible entre la madera caliente y el suelo de tierra.

El miedo recorria las venas de Petyr como sangre amarga. La bestia interna sacudia sus propias cadenas, empujando hacia la huida, hacia el instinto de supervivencia puro que no razona ni calcula. Petyr gasto fuerza de voluntad para acallarla. Dos puntos. Dificultad ocho — no eran llamas vivas pero el fuego amenazaba desde detras, y eso era suficiente para que la tirada no fuera facil.

Dos exitos. Tuvo dos turnos de accion.

Activo Potencia gastando un punto de sangre. El don Nosferatu que convierte la deformidad en fuerza bruta: un dado extra de Fuerza para el hombre que ya no necesita ser simetrico para ser temible. Luego tiro Fuerza mas Atletismo con dificultad nueve, porque la viga no era una viga sino un obstaculo que llevaba el peso del mundo.

Un exito. La viga subio medio metro. Solo medio metro, pero suficiente para que hubiera aire y posibilidad.

"Gal. Sal de ahi."

Galaz intento moverse. No pudo. Y en el intento, algo se desprendio de su cuerpo — el tren inferior cediendo bajo la presion acumulada, la carne de un vampiro antiguo separandose porque incluso la inmortalidad tiene limites fisicos cuando los cientos de kilos de madera llevan suficiente tiempo aplastando.

"No puedo moverme, Petyr. Sostenlo. Vete, salvate, te vas a quemar."

Petyr sostuvo. Tiro por segunda vez. Un exito mas. Dos turnos sosteniendo una viga que pesaba lo que pesa una decision imposible, con el fuego detras y un hombre partido a la mitad al frente.

El narrador lo dijo con precision cruel: eres un Atlas moderno, pero mas feo.


VII. Quinientos Ratones

El raton de campo seguia ahi.

Petyr lo miro. Tenia dos turnos de accion y Galaz no podia moverse solo. La matematica era simple y brutal: no habia solucion fisica con los medios disponibles. Entonces Petyr hizo lo que ninguna cantidad de fuerza bruta podia hacer: uso lo que tenia.

Animalismo. Susurros salvajes. La disciplina Nosferatu que no ordena — conversa.

Gasto un punto de sangre. Miro al raton con la concentracion de quien sabe que el tiempo se acaba y las palabras tienen que ser exactas.

"Ve. Busca ayuda. Sacalo."

Carisma mas Trato con animales. Cuatro exitos.

El raton salio corriendo hacia la oscuridad del bosque.

Y entonces llegaron. Una ola de campo — quinientos ratones de campo redondos y cafecitos y absolutamente aterradores en su numero, moviendose como un solo organismo, como el agua cuando encuentra una grieta. Llegaron a Galaz y lo rodearon, y en el momento en que Petyr supo que estaban ahi soltaron la viga y los ratones tomaron las dos mitades del cuerpo de Galaz — una para cada grupo, como hormigas cargando algo que es demasiado grande para una sola — y empezaron a avanzar.

Petyr dejo caer la viga. Tiro coraje de nuevo — dificultad ocho, dos exitos — y corrio detras del rio de ratones.

Pero el rio se partia en dos direcciones. Una hacia la seguridad, alejandose del fuego. La otra hacia el grito.

Porque en ese momento, desde el corazon de las llamas, llego el aullido de Fray Hernando de la Noche.

Un grito desgarrador que subio hacia el cielo nocturno y se quedo vibrando ahi — el sonido de un vampiro antiguo en un nivel de dolor que los muertos vivos no deberian poder expresar — y luego solo quedo el silencio roto por el crepitar del fuego.

Petyr intento detener a los ratones que seguian alejandose. Un exito: la mitad obedecio. La otra mitad siguio. El resultado era una imagen que el narrador no tenia que explicar: una mitad del cuerpo de Galaz con Petyr, la otra avanzando sola en la oscuridad.

Petyr cargo lo que pudo y corrio hacia el grito.

Lo que encontro cuando llego fue esto: Fray Hernando de la Noche con la mitad del craneo faltando — un cuarto de craneo, los sesos expuestos, la cara convertida en una geometria imposible de la que cualquier mirada querria apartar los ojos — y aun asi vivo, aun asi activo, aun asi haciendo lo unico que un vampiro antiguo sabe hacer cuando su propio cuerpo se convierte en el campo de batalla.

Le estaba chupando la sangre a Gael.

El Gangrel responsable del incendio. El que habia quemado la ciudad. Fray Hernando, con medio craneo, en la oscuridad, alimentandose de su atacante para repararse.

Ahi termino la sesion.


VIII. El Presente Despues del Pasado

El flashback no es un recuerdo tranquilo para Petyr. Es una interrupcion. Una fisura en el tiempo presente que se abre sin avisar y lo devuelve al siglo XVI durante el tiempo que tarda en procesar la escena, y luego lo escupe de vuelta al presente con el peso de lo que vio todavia pegado en la piel.

Esa es la forma en que los siglos funcionan en un Nosferatu: no se acumulan ordena­damente sino que irrumpen, se superponen al presente, fragmentan la percepcion hasta que la diferencia entre 1541 y el momento actual es cuestion de cual tiene mas urgencia en este segundo especifico.

Mientras Petyr vivia el incendio de Nueva Babilonia, en el presente de Nueva Babylon habia otras cosas ocurriendo que el no podia ver pero que giraban en la misma orbita de sangre y secretos que lo conecta todo en esta ciudad.


IX. Lex y Lunaria en la Galeria


La galeria cerrando — guls limpiando sangre del piso, el arte macabro intacto

Severino habia enviado a Lex y Lunaria a la galeria. La razon: alguien habia sustraido un vial importante de la custodia Tremere, y el rastro llevaba hasta un joven Tremere que habia estado en el Eliseo esa noche. Blake era su nombre.

La galeria estaba cerrando cuando llegaron. Los guls limpiaban las mesas de banqueteria y restregaban sangre del piso con la eficiencia desapasionada de quien lleva anos haciendo este tipo de trabajo sin preguntarse que tipo de trabajo es exactamente. Las instalaciones de arte seguian en pie: los cuadros biblicos, las piezas renacentistas, la fuente de sangre flotante con su toroide perfecto. Ya no habia publico para admirarla pero la sangre seguia corriendo.

Lunaria vio al Tremere junto a la puerta.

Hacia movimientos con las manos — pases medidos y concentrados, como si tejiera algo invisible en el umbral de la sala. Lunaria se lo senaio a Lex con un codazo. Luego hizo lo que parecia absurdo y era exactamente lo correcto: se planto frente a el y empezo a copiar sus movimientos.

El Tremere tropezo en medio de su ritual.

"Por que me distrajiste, huevon?"

La conversacion que siguio fue tensa, informativa y ligeramente humillante para ambas partes en distintos momentos. Blake era presumido, incomodo con desconocidos, y tenia la costumbre de los vampiros jovenes de usar el saber como moneda de cambio. Les dijo lo que sabia sobre el vial: estaba en una caja fuerte en el Palacio Larrain, bajo la custodia de Matias, el hermano de Benjamin, convertido en gul al servicio de Severino. Matias habia estado en la galeria esa noche. Parecia agitado. Blake no habia prestado atencion porque estaba inmerso en su ritual.

Eso era todo lo que tenia.

Se despidio deslizandole a Lunaria un numero anotado en el dorso de la mano y volvio a su trabajo invisible.


X. Lo Que Lunaria Ve Cuando Mira

Detras de la fuente de sangre, donde el zumbido del mecanismo magico los cubria mejor que cualquier pared, Lunaria le dijo a Lex algo que llevaba guardado desde el juicio.

"Cuando me concentro... como si pudiera ver sus auras. Veo algo oscuro que los rodea. Como si fuera una sombra abrazandolos, como si fuera la oscuridad abrazandolos."

Lex escucho. El filosofo materialista en el que siempre ha confiado para interpretar el mundo se resistio al primer impulso de buscar una explicacion racional. Pero fue torpe al resistirse — mas cortante de lo que queria, mas esceprico de lo que la situacion merecia — y Lunaria lo sintio como una acusacion.

"Me estas diciendo loca."

"No te estoy diciendo loca."

"Me estas diciendo que estoy viendo cosas."

El dialogo siguio asi durante un rato, los dos girando alrededor de la misma cosa desde angulos opuestos: Lunaria tratando de comunicar algo que genuinamente habia visto y no sabia como clasificar, Lex tratando de ser cauteloso y saliendo mas rigido de lo que pretendia.

Lo que Lunaria habia observado era esto: sobre los vampiros, cuando se concentraba, habia una sombra. Angulosa, bestial, como una presencia adicional posada sobre los hombros que no era el vampiro mismo sino algo que el vampiro cargaba sin saberlo. La habia visto sobre Severino. Sobre el principe. Y esa noche sobre Blake.

Pero lo de Blake habia sido distinto. La sombra sobre Blake no era angulosa. Era compacta, densa, casi tridimensional. Una silueta pequena — menos de un metro y medio — que no parecia salir del vampiro sino estar presente junto a el. Una cosa aparte.

Lex saco tres exitos en Ocultismo mas Inteligencia despues de escucharla: suficiente para confirmar que lo que describio Lunaria era coherente y distinguible. Suficiente para saber que no era trauma.

"Creo que lo estas viendo. Solo que hace una semana no sabias nada de este mundo y hoy estas viendo cosas."

No fue exactamente la respuesta correcta, pero fue honesta.


XI. Adam en el Parque Forestal


Adam — el Toreador que busca en la noche lo que ya no puede sentir de dia

Son las tres de la manana. Adam ha pasado toda la noche intentando restaurar el lienzo de Luis que el mismo destruyo cuando lo golpeo y el cuadro cayo encima del lienzo. Dos exitos en Artesania mas Destreza: suficiente para reparar el dano fisico. No suficiente para que el resultado sea bueno.

El trabajo quedo mediocre. Adam lo sabe. Sus estandares son mas altos que los de cualquier mortal que haya conocido, y por eso el trabajo mediocre no es una imperfeccion tolerable sino una herida activa.

"No puedo entregar esto."

Decide salir. Necesita aire, naturaleza, inspiracion, cualquier cosa que no sea el taller cerrado y el lienzo que lo acusa desde la pared. Camina hacia el Parque Forestal — una plaza larga que recorre varias cuadras, arboles enormes, pasto oscuro, gente haciendo diversas actividades en la oscuridad, la mayoria ilegales.

En la oscuridad del parque hay guarenes trepando por los troncos. Para los mortales que cruzan rapidamente, el parque de noche es peligroso. Para Adam, que es el peligro, el parque de noche es el unico lugar donde puede fingir por unos minutos que todavia pertenece a algo organico.

Llega a una fuente. Un monumento de la embajada alemana: una proa de barco en piedra con figuras de dioses olimpicos casi de tamano real. En la punta de la proa, Mercurio extiende el brazo con el caduceo — la vara de la serpiente y las alas — apuntando hacia nuevas tierras, nuevos horizontes, posibilidades que no tienen nombre todavia.

Adam se sienta en el borde de la fuente. Mete los pies al agua sin darse cuenta, atrapado en el trance estetico de quien analiza la anatomia de una escultura con la concentracion del artista que sabe exactamente cuanto cuesta hacer algo tan bien.

"He hecho las cosas mal. Ya ni me reconozco."

Mercurio no responde. La cara del dios es mitad luz, mitad sombra. El caduceo sigue apuntando hacia horizontes que Adam ya no puede alcanzar de dia.

"Tal vez algo hice mal para merecer esto. Las acciones tienen consecuencias y aunque lidio con mis errores, trato de repararlos. No hay castigo peor que haber perdido la dicha de disfrutar el viento en mis mejillas y la luz del sol."

La diosa Deméter esta apoyada contra el mastil de la nave, con espigas de trigo. La madre que perdio a su hija en el infierno y nego la primavera al mundo hasta que se la devolvieran.

Adam piensa en su madre. Esta en un hospital. La ha descuidado, como ha descuidado a Luis, como ha descuidado todo lo que alguna vez fue el antes de que Yolanda y los Eliseos y la politica vampirica y sus propios errores lo convirtieran en esta version mas fria y mas precisa y mas sola de si mismo.

"Debo ir a verla. Tal vez sea la ultima vez que la vea."

Cambia de rumbo hacia el hospital.


XII. La Fractura del Presente

Lo que une estos tres hilos — los humanos en el Loft, el pasado colonial ardiendo, Adam en el parque — no es un evento. Es una ausencia.

Los vampiros duermen. Los humanos se despiertan con el sol y descubren que el mundo nocturno sigue pesando sobre ellos aunque no puedan verlo. Isaac tiene recuerdos nebulosos de algo que le paso en la galeria y no quiere pensar demasiado en eso. Benjamin tiene recuerdos perfectamente claros de lo mismo y no puede dejar de pensar en eso. Nicolas esta furioso por razones que no sabe nombrar correctamente. Luis va a buscar a Yolanda al lugar donde los vampiros duermen.

Ningun ser humano en esta ciudad tiene informacion completa sobre lo que le esta ocurriendo. Esa es la arquitectura de la Mascarada: no la mentira sino la incompletitud. No te ocultan lo que paso. Te ocultan el contexto que lo convertiria en algo coherente.

Benjamin es el unico que tiene suficiente contexto para entender y eso lo convierte en el mas peligroso de los mortales del Loft: no porque tenga poder sino porque no tiene olvido.

Isaac es el mas vulnerable por la misma razon inversa: lo que no puede recordar lo esta consumiendo de formas que no sabe identificar. Algo le paso en esa galeria. Algo le bebieron. Algo en el umbral entre lo que vio y lo que el Eliseo le permitio conservar de ese recuerdo esta royendo los bordes de su sentido de la realidad como el agua roa la piedra: lentamente, sin nada que mostrar por ahora, pero sin parar nunca.


XIII. El Peso del Flashback

Petyr no elige cuando volver a 1541. El flashback llega cuando el presente lo convoca — cuando el presente tiene suficientes elementos que resuenan con ese momento especifico del pasado. Fuego. Galaz. La necesidad de tomar una decision rapida con consecuencias permanentes.

Y cuando el flashback termina, Petyr vuelve al presente con Nueva Babilonia todavia ardiendo en algun lugar detras de sus ojos.

Lo que lo hace a el distinto de los otros vampiros de la coterie no es la edad ni los poderes. Es eso: el pasado colonial como capa adicional de realidad que se superpone al presente sin anestesia. Petyr camina por Nueva Babylon y en algun nivel tambien camina por Nueva Babilonia, y la diferencia entre las dos ciudades es a veces mas pequena de lo que deberia ser.

La escena de los ratones —quinientos ratones de campo cargando las dos mitades de Galaz a traves de un bosque en llamas— es la primera vez que Petyr usa Animalismo para salvar a alguien. No sera la ultima. Ese momento en el bosque de 1541 es el origen de un patron que se repetira: cuando todo falla, cuando la fuerza no alcanza, cuando la solucion racional no existe, Petyr llama a los ratones.

No los ordena. Les pide.

Esa diferencia importa mas de lo que parece.


XIV. Cierre: Lo Que Queda

Al final de esa noche — o de ese dia, segun quien lleve la cuenta — hay varias cosas abiertas que no van a cerrarse pronto.

Benjamin sabe que son usados como ganado y que siempre fue ese el plan. Sabe que en alguna parte hay un hermano suyo — Matias — convertido en gul, custodiando un vial que alguien robo. Sabe que ese vial es suficientemente importante para que Severino mande a dos vampiros a buscarlo de noche.

Isaac sabe que algo le paso en la galeria. No sabe que fue exactamente pero su cuerpo lo sabe con la precision que tienen los cuerpos para registrar lo que la mente prefiere no archivar. Algo le bebieron. Algo le quitaron.

Nicolas sabe que esta enojado y que el objeto de su ira cambia dependiendo de quien este en la habitacion.

Luis va a buscar a Yolanda a donde sea que este Yolanda.

Lunaria puede ver las sombras sobre los vampiros. Lex todavia no sabe como procesar eso.

Adam va al hospital a ver a su madre.

Petyr esta en 1541 sosteniendo la mitad de Galaz mientras quinientos ratones se llevan la otra mitad y el grito de Fray Hernando sube desde las llamas hacia el cielo de luna llena.


Los celulares son pre-smartphone en esta ciudad. Asi lo acordaron. Los vampiros son anticuados y los muertos no necesitan WhatsApp para encontrarse en la oscuridad.


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